
Nabih Chartouni
3 de abril 2026
La injusticia original
Hoy es Viernes Santo.
Y más que una fecha en el calendario, lo siento como una pausa obligatoria, una de esas que incomodan porque obligan a mirar hacia dentro.
Pienso en el juicio de Jesús y no puedo verlo solo como un hecho histórico. Fue una injusticia evidente: un inocente señalado, manipulado por intereses, rodeado de voces que gritaban más fuerte quela verdad. Pilatos lo sabía, pero eligió la comodidad antes que la justicia. Y la multitud… la multitud eligió sin entender.
Lo inquietante es que esto no se quedó en ese momento. Sigue pasando.
Pasa cuando alguien es juzgado sin ser escuchado. Cuando la verdad se distorsiona porque no conviene. Cuando callamos por miedo o por no complicarnos la vida. Cuando preferimos encajar en la multitud en lugar de sostener lo correcto.
Ahí es donde esta historia deja de ser ajena.
Porque ese “universo” del que hablo, es mi entorno que lleva mi esencia, no es algo abstracto. Es mi vida, mis decisiones, mis silencios, mis palabras, mis relaciones. Es el espacio donde sí puedo haceralgo o donde también puedo fallar.
Nada de eso suena lejano.
Porque hoy, en la misma tierra que vio a Jesús caminar,
la injusticia vuelve a tomar forma.
La violencia rompe lo sagrado de la vida,
y la guerra —con otros nombres, con otras razones, con otras magnitudes— sigue levantando cruces invisibles.
Cuerpos que caen.
Voces que no alcanzan.
Verdades que se pierden entre intereses y ruido, todo se conecta.
Y entonces, la pregunta cambia.
Ya no es solo “qué le hicieron a Jesús”, sino:
¿qué hago yo cuando tengo delante una injusticia?
¿Miro hacia otro lado?
¿Me justifico?
¿O tengo el valor de ser incómodo y sostener la verdad?
La cruz, vista así, deja de ser solo un símbolo de dolor. Se vuelve una denuncia permanente contra todo lo que sigue estando mal, pero también una invitación a vivir de otra manera.
Si algo me deja este día, no es solo tristeza. Es responsabilidad.
Y quizá, también, una oportunidad.
Y que la injusticia no tenga la última palabra en mí
